EL DURAZNOComo la piel de un niño, suave y delicada,
así percibo la piel del durazno cuando me atrevo a tocarla.
su textura incita a la ternura, y aunque su voz sea muda
en el fondo se escucha como murmura.
Redondo, de color amarillo y un tanto rojizo,
maduro al tacto y dulce fragancia
hace un especial llamado al voraz apetito
como colibríes planeando la caída a la flor infragancia
Su jugo y sabor son condiciones naturales
así como su corazón duro y teñido de rojo
como si le saliera sangre a raudales,
por la herida al partirlo, para saciar los paladares.
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